Los lugares más insospechados para tener sexo - La Mirilla Roja
18410
post-template-default,single,single-post,postid-18410,single-format-standard,qode-quick-links-1.0,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-theme-ver-11.2,qode-theme-bridge,wpb-js-composer js-comp-ver-5.2.1,vc_responsive

Los lugares más insospechados para tener sexo

Los lugares más insospechados para tener sexo

¿Ha perdido la pasión? ¿Lo hace siempre en la cama y le aburre? ¿Desea innovar o sentir emociones fuertes? Si es así, quizá estos lugares le ayuden a activar su creatividad, nutrir su imaginario sexual o decida rediseñar sus relaciones sexuales.

Practicar sexo en lugares diferentes, incluso públicos, sin querer ser descubierto, suele activar el deseo, el morbo y la pasión. No es una cuestión exhibicionista necesariamente, aunque la posibilidad de ser sorprendido es un factor importante para elegir ubicaciones.

Algunas podrían resultar un tanto peligrosas. Aún así, hay personas que prefieren el riesgo a quedarse con las ganas. No todas las personas lo deseamos, esto depende de la personalidad y la necesidad de vivir emociones intensas.Además, si se vive con miedo o ansiedad, impidiendo el disfrute, no tendría mucho sentido arriesgarse, salvo que sea ese miedo lo que le ofrezca el placer.

En cualquier caso, decida si estos lugares insospechados son deseados o no para usted. Y recuerde que, aunque puedan ofrecerle experiencias agradables, también pueden convertirse en todo lo contrario. Muchas de ellas podrían acabar en denuncia o con algún chichón.

Igualmente, ha de pensar en las personas que puedan encontrarse con esa escena. Puede que alguno se lo agradezca o quizá, cree algún rechazo o sea inapropiado por el público existente en la zona, como niños o personas que no puedan entenderlo o sientan miedo con lo que está sucediendo. Es interesante alimentar nuestros deseos pero, que no generen daños a los demás, es fundamental.

Innovar sin salir de casa

Encontrar sitios interesantes y diferentes no siempre requiere esfuerzo, dinero ni siquiera salir de casa. La mayoría de las personas utilizamos la cama para dar rienda suelta a nuestro repertorio sexual pero no tenemos en cuenta las múltiples posibilidades que esta nos ofrece. ¿Quién hace caso a las olvidadas esquinas?Quizá no se le ocurrió antes pero son más apropiadas que el borde de la cama. Facilita el coito y las piernas de la persona que está en pie no chocan con la misma, por lo que las penetraciones pueden ser más profundas, la postura más cómoda y el contacto es mucho más estrecho si se desea.

Hacerlo en el sofá va perdiendo fuerza con el paso de los años. Si quiere recuperar la pasión pruebe el ‘aquí te pillo’ en el sofá con su pareja, será divertido.

La cocina no la podemos olvidar. Hoy ya no vibran las lavadoras con tanta intensidad y la encimera ha ocupado su lugar, siendo resistente y fresquita, nos ayuda a gestionar los calores y suele dar bastante morbo. Además tenemos a mano alimentos para incluirlos en el juego.

La nueva tendencia es montárselo en el vestidor, armario o despensa. Ya no querrá salir del armario, independientemente de su orientación, solo deseará que le metan. Que le empotren contra la estantería de conservas tiene su punto.

Las aventurillas en el baño son clásicas, sobre todo en la ducha pero gastan agua y escurren ¿Qué me dice del retrete? Tiene múltiples posibilidades para darse un homenaje sexual. Con la tapa bajada, a modo de silla es ideal.

El pasillo será su aliado para hacerlo de pie pues le permite apoyar las piernas en la pared contraria. Apoyados sobre la puerta principal, escuchando cómo llegan los vecinos, o tendiendo la ropa, mientras le realizan algunos ‘trabajitos’.

En el trabajo

Es una de las fantasías más recurrentes pero muchos aseguran que lo hacen realidad.

En los baños es un clásico, al igual que en la sala de la fotocopiadora de la oficina, pero donde más lo desean es en el despacho de un superior, ya sea con esa persona u otra. Sobre la mesa, bajo ella, en su sillón o sobre la alfombra.

Si trabaja en una pastelería podrá montárselo al estilo de ‘El cartero siempre llama dos veces’. La manga pastelera suele dar mucho juego.

Las bibliotecas son bastante deseadas también. Que la gente lea o estudie mientras usted se dedica a otras lides más sensuales y necesariamente silenciosas, suele ser un disparador de la pasión.

Pero si no quiere arriesgar su puesto, puede quitarse la espinita en otra biblioteca, oficina o pastelería, aunque no sea lo mismo.

Viajes de placer

¿Lo ha probado en un autocar, en un tranvía lisboeta, en el metro o en un barco? Parece que son lugares bastante utilizados y deseados. La noche, últimas fila y fuera de las horas punta, son las mejores opciones, como ocurría con la ‘fila de los mancos’ de los cines.

¿Le gusta hacerse fotos? Elija un fotomatón, las fotos serán estupendas aunque no servirán para documentos oficiales. Las cabinas de teléfono ofrecían algo similar pero cuesta aún más encontrar alguna, salvo que viaje a Londres.

En una tienda de campaña tiene su punto y hará sombras chinescas, subidas de tono, si enciende una linterna. Ofrecerá cine gratis si está en zona de acampada.

Desate la pasión sobre una moto, pero aparcada y bien sujeta. Los quads son más amplios y estables aparcados, pero no resultan tan eróticos, según aseguran. En el desierto, sobre una duna o en un oasis, resulta muy especial.

Si bucea, quizá le apetezca hacer que el agua entre en ebullición. Lo malo es que no es posible gemir. En un iglú sí pero no se apoye en el hielo, quedará pegado, salvo que esté muy caliente.

Y si lo suyo es el campo, en un tractor puede resultar divertido con los botecitos o incluso, subidos en la pala elevada.

El sexo está en el aire

Si le gustan las alturas y las emociones fuertes, estas serán sus elecciones. El clásico es en los baños del avión, pero hay gente que lo hace incluso en el asiento. La clave es que haya poca gente, tener una manta y hacerse los dormidos.

Hacer escalada sabiendo que a mitad de camino encontrará ‘tema’ le motivará bastante. El sexo haciendo escalada está bastante solicitado en las páginas de pornografía, aunque no lo crea. Personalmente lo considero demasiado arriesgado. Existen balancines del amor, diseñados para hacerlo en casa o podría utilizar sus gomas de TRX a modo de columpio.

Quizá le guste también hacerlo en una hamaca de tela, un túnel de viento o cabina de gravedad cero, una piscina de flotación o una cabaña construida en un árbol.

Los lugares más alocados

Los ascensores son muy rápidos y pocos tienen botón de parada ya, pero para calentarse están bien.

En un estadio de fútbol o un concierto, con la emoción del momento, hay gente que reconoce haberlo hecho. Al igual que en un restaurante, uno bajo la mesa jugando con el otro, en los baños o incluso cuando comparte mesa, utilizando su pie para jugar con la entrepierna de su pareja. Que no se le note es crucial.

Me consta que en alguna boda se lo han montado los novios, incluso alguno de los cónyuges se lo montó con algún otro comensal.

Apetece en los museos, aunque las cámaras le delatan. Quizá en la zona de los horrores del museo de cera sea menos complejo, ahí las caras se disimulan bastante.

En la feria, cuando llega a lo alto en la noria y se detiene, pocas parejas se contienen. El tren del terror, el gusano loco cuando se cubre o dentro de un laberinto de espejos, pueden ofrecer experiencias interesantes.

Y aunque no lo crea, en cementerios y funerales, el ‘carpe diem’ aflora y a algunas personas se les activa el deseo, quizá para contrarrestar su miedo a la muerte o para experimentar la conocida ‘petite mort’, estado que aparece tras el orgasmo, aunque este se pueda vivenciar en cualquier otro sitio.

Disfrute pero no se complique demasiado.

[products columns=”3″ orderby=”title” order=”” ids=”16747, 16749, 16753, 16757, 16763, 16767, 16771, 16775, 16777″]
Sin Comentarios

Escribir un comentario